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Domingo, 20 Mayo 2012
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Lupus

 

Enfermedad multisistémica


El lupus es una enfermedad reumática sistémica y crónica, es decir, además de afectar a las articulaciones y a los músculos, puede dañar la piel y casi todos los órganos. Su base es autoinmune puesto que se produce por la formación de anticuerpos. La evolución de la enfermedad se desarrolla en fases de brote y otras en los que los efectos de la enfermedad remiten. Asimismo, hay lupus muy severos y otros no tan graves, como los que se manifiestan con afecciones en la piel. Esta patología afecta principalmente a las mujeres y en una época de la vida en la que se es fértil (entre 20 y 40 años). Se han descrito además casos en niños y ancianos.

La causa es desconocida. Sin embargo, al tratarse de una enfermedad autoinmune hay distintos facto- res que pueden influir en el sistema inmunológico y provocar lupus. Se han barajado varias hipótesis, entre ellas la genética y el ambiente. La exposición a la luz solar también podría ser un factor liberador de la patología. De hecho, muchos individuos con lu- pus tienen fotosensibilidad a los rayos ultravioletas. Asimismo, las hormonas, en concreto los estrógenos femeninos, pueden ser los causantes de la enfer- medad. De hecho, se ha observado que las píldoras anticonceptivas pueden acelerar su aparición en mu- jeres genéticamente predispuestas.
Al tratarse de una enfermedad multisistémica, afecta a varios órganos. Presenta, por un lado, sín- tomas generales: el cansancio, la pérdida de peso inexplicable, la fiebre prolongada que no se debe a ningún proceso infeccioso y alteraciones de la tem- peratura. Además, los síntomas articulares y muscu- lares se encuentran dentro de las manifestaciones clínicas más frecuentes. El 90 por ciento de los pa- cientes con lupus padecen dolor e inflamación en las articulaciones (artritis) en manos, muñecas, codos, rodillas y pies con más frecuencia. También es po- sible que aparezca rigidez articular por las mañanas. Es frecuente la afección en la piel. La lesión más conocida, aunque no la más frecuente, es la denomi- nada “eritema en alas de mariposa”, que consiste en un enrojecimiento y erupción de la piel en las mejilla y la nariz.

También es frecuente la caída del cabello cuando la enfermedad está activa. Por otro lado, los enfer- mos de lupus padecen hipersensibilidad a los rayos ultravioletas. Si se exponen sin protección, la enfer- medad puede reactivarse.

Cuando afecta al corazón y los pulmones: las capas de revestimiento del corazón (pericardio) y de los pulmones (pleura) se inflaman debido a la enfer- medad. Esto origina pericarditis y pleuritis. Ambas tienen síntomas parecidos: dolor torácico y fiebre. En otras ocasiones, el lupus afecta a los pulmones o a las válvulas del corazón ocasionando insuficiencia cardiorrespiratoria.

Cuando afecta al riñón: el lupus siempre afecta a los dos riñones a la vez. La lesión más frecuente es la inflamación (nefritis), que a veces impide que el riñón elimine adecuadamente los residuos del orga- nismo y estos se acumulan en la sangre. Debido a esta inflamación, muchas veces el riñón es incapaz de asimilar y retener proteínas, por lo que se elimi- nan con la orina y se produce una hinchazón de cara y piernas.

Cuando afecta al cerebro: el lupus puede afectar al sistema nervioso. Aunque en general tiene poca importancia, es un problema que tiene que vigilarse. Se manifiesta con dolores de cabeza, depresiones o situaciones de hiperactividad. Son manifestaciones muy frecuentes en la población general y puede de- berse a una leve inflamación cerebral por lupus o por otras muchas circunstancias. Asimismo, es posible que la depresión no se desencadene por la enferme- dad, sino porque el paciente se deprime al saber que se enfrenta con esta patología de origen desconocido y que puede afectar a tantos órganos del cuerpo.

Los tipos de lupus son:

-Lupus eritematoso discoide: enfermedad crónica y recidivante caracterizada por manchas redondas ro- jas de bordes bien definidos sobre la piel. -Lupus eritematoso sistémico: enfermedad auto- inmune con episodios de inflamación en las articu- laciones, los tendones y otros tejidos conectivos y órganos.
El diagnóstico se basa principalmente en los sín- tomas. El análisis de sangre puede detectar anticu- erpos antinucleares presentes en la gran mayoría de las personas que padecen lupus. Sin embargo, estos anticuerpos se manifiestan también en otras enfermedades, por lo que si se detectan anticuerpos antinucleares, deben realizarse también pruebas en busca de los anticuerpos anti-ADN de cadena doble. Un valor alto de estos anticuerpos es específico del lupus, aunque no todas las personas que padecen esta enfermedad tienen tales anticuerpos.

El daño al riñón causado por el lupus puede detectarse mediante los análisis de sangre y de orina, aunque en ocasiones la biopsia renal está indicada para determinar mejor el tratamiento.

El tratamiento de la enfermedad es muy distinto según el órgano al que afecte. Los corticoides se consideran el tratamiento básico, puesto que todos los afectados en un momento u otro los toman. Si los órganos dañados son el pulmón, el corazón, el siste- ma nervioso central o el riñón, el tratamiento debe de ser mucho más agresivo y se basa en corticoides en dosis muy altas y tratamientos inmunosupresores. Si la enfermedad presenta síntomas como fiebre, can- sancio o afecciones cutáneas, el tratamiento será menos agresivo y con corticoides o antipalúdicos. La alimentación debe ser completa, sana y equilibrada. No hay ningún alimento perjudicial para el paciente. Por otro lado, cuando la enfermedad afecta al riñón y, sobre todo cuando hay hipertensión arterial, los pa- cientes tienen que saber que no es recomendable que consuman alimentos salados o condimentados.

Hace unos años se contraindicaba el embarazo en las mujeres que padecían la enfermedad. Sin embargo, en los últimos años el tratamiento ha mejo- rado y los riesgos son menores. La únicas contraindi- caciones formales de embarazo son cuando el lupus está activo, si existen complicaciones de la enferme- dad (nefritis) o si están tomando medicamentos potencialmente dañinos para el feto. Asimismo, la mujer embarazada con lupus tiene un riesgo mayor de sufrir un aborto o parto prematuro. Los hijos suelen nacer sanos. Sin embargo, en los primeros meses de vida pueden padecer lesiones en la piel, pero estas remiten con el tiempo. ff

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